Gran Logia Simbólica Española

CUATRO IMPORTANTES RESOLUCIONES DE LA ALIANZA MASÓNICA EUROPEA

La Alianza Masónica Europea (AME), en la cual está integrada la Gran Logia Simbólica Española junto a otras grandes Obediencias liberales e igualitarias europeas, ha adoptado, en su última reunión, cuatro resoluciones de la mayor importancia que ha puesto en conocimiento de las autoridades de la Unión Europea y de todos los masones y masones del continente. Son las siguientes:

Resolución de la Alianza Masónica Europea (AME)

 ¡Tiempo de acción para proteger a Europa de los peligros extremistas de toda naturaleza !

Teniendo en cuenta que los actos de odio, a menudo guiados por individuos y grupos de inspiraciones neonazis y neofascistas, han tenido en los últimos meses un resurgimiento preocupante en todos los territorios de la Unión Europea;

Considerando que este fenómeno es un problema europeo y que exige la movilización de las instituciones de la Unión;

Considerando la resolución de la Asamblea plenaria del Consejo de Europa 2011 (2014) y la del Parlamento europeo 2018/2869 ;

  1. Se cree que ha llegado el momento de que la Comisión y el Consejo Europeo, respondan lo antes posible a las resoluciones mencionadas anteriormente;
  2. Se considera que la próxima revisión de la directiva contra la discriminación, debería condenar enérgicamente los actos de odio perpetrados por grupos extremistas y neofascistas, permitiendo que se penalicen, no solamente los actos y símbolos conocidos, sino que también incluya una definición amplia de estos delitos, elaborados con el fin de eludir las legislaciones vigentes;
  3. Se pide una respuesta coordinada, planificada y concreta con objetivos medibles entre las instituciones europeas, los actores gubernamentales y las ONG, especialmente:
  • a través de un programa europeo que permita la identificación de actos irregulares (fechorias) en Internet con el fin de sistematizar las respuestas penales;
  • declarando a las organizaciones extremistas y neofascistas como cuasi-terroristas a nivel europeo e incluyéndolas en la lista de la UE, con el propósito de permitir que, a través de la coordinación europea, se intervenga de la manera más efectiva posible.

 

Resolución de la Alianza Masónica Europea (AME)

Con el propósito de proteger a la Unión Europea de los peligros del comunitarismo, y  en defensa de la igualdad de derechos y las libertades individuales

Considerando que, en la Unión Europea, las tensiones comunitarias, étnicas y religiosas se están incrementando cada vez más.

Que la Unión Europea está muy expuesta a los grupos de presión ejercidos por diferentes comunidades, etnias y/o religiones ;

Considerando que el preámbulo del Tratado sobre la Unión Europea (TUE) establece que este tratado tiene la intención de «promover la paz, la seguridad y el progreso en Europa y en el mundo» ;

Por lo tanto, su misión es actuar para reducir sus tensiones;

Considerando que, según el preámbulo de la Carta de los derechos fundamentales, la Unión Europea, «coloca a la persona en el centro de su acción»;

Considerando, además, que las disposiciones del artículo 20 de la Carta de los Derechos Fundamentales confirman “la igualdad de todas las personas ante la ley”, que el tratado TUE, en su artículo 9, exige que “la Unión respete el principio de igualdad de sus ciudadanos, en todas sus actividades, que reciban igual atención de sus instituciones, órganos y organismos”;

  • Preocupa la adopción, por parte del Parlamento Europeo, antes de las elecciones de junio de 2019, del informe iniciativa del Sr. Nagy sobre “Normas mínimas para las minorías en la UE”, que tiende a romper con los principios antes mencionados y pide políticas públicas centradas en las comunidades/grupos sociales. En este caso, debe recordarse que la protección de las personas tiene prioridad sobre la de los grupos / comunidades.
  • Recuerda que es imperativo y urgente acabar con los conflictos comunitarios, étnicos o religiosos en particular, protegiendo los espacios de vida en común, la esfera pública, de todas estas tensiones;
  • Invita, en consecuencia, a los Estados miembros y a las instituciones de la UE, especialmente a los parlamentarios europeos de esta nueva legislatura, a superar la deriva del comunitarismo, para buscar la plena expresión de las libertades individuales;
  • Propone que la Unión Europea refuerce sus exigencias de transparencia en sus relaciones con las comunidades, grupos étnicos y / o religiosos (*) y que ponga fin a la financiación que les brinda.

*  Como recordatorio, estos grupos están exentos de la inscripción en el Registro de Transparencia de la UE, mientras que tienen enlaces frecuentes, sobre múltiples temas, legislativos o no legislativos, con los responsables de la toma de decisiones europeas y reciben financiación europea.

Resolución de la Alianza Masónica Europea (AME)

Sobre la protección de la libertad de creencia en Europa y en el mundo

Considerando que el hecho de cambiar de religión o confesión, denominado apostasía, está condenado en muchos países del mundo;

Que las libertades de creer, no creer, ser ateo o librepensador, son objeto de severa represión, violencia y estigmatización en muchos estados del planeta;

Que la libertad de expresión está limitada en demasiados países de los seis continentes, por las leyes sobre “blasfemia” y que estas mismas leyes que protegen la libertad son a veces mal utilizadas con el fin de criminalizar a los creyentes de otras religiones que no sean las dominantes, a los apóstatas, los no creyentes, los ateos y librepensadores;

Que incluso algunos estados miembros de la Unión Europea continúan penalizando el supuesto delito de blasfemia;

Considerando que la Unión Europea ha adoptado un conjunto de valores fundamentales para proteger la libertad de creencia de cada uno de sus ciudadanos en las disposiciones del Artículo 10 de la Carta de los Derechos Fundamentales: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión. Este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o creencias, así como la libertad de manifestar su religión o creencias de forma individual o colectiva, pública o privada, a través del culto, la enseñanza, la práctica y la realización de los ritos”;

Que el Convenio Europeo de Derechos Humanos, en su Artículo 9, establece principios similares;

Considerando que, de conformidad con el artículo 17 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, la Unión Europea tiene un «enviado especial» para promover la libertad de creencia en el mundo;

Considerando que la influencia de la UE en el mundo es principalmente una cuestión de asociación y / o acuerdos comerciales;

Que en este caso, es un poderoso medio para exigir que terceros Estados y socios en la UE desarrollen avances positivos en el área de libertad de creencia;

  1. – Considera que la Comisión puede y debe intensificar las iniciativas para combatir la violencia y las injusticias que sufren los creyentes minoritarios, los apóstatas, los librepensadores, los no creyentes y los ateos, en la Unión Europea y en todo el mundo;
  2. – Recuerda que el enviado especial de la Unión Europea, de conformidad con los principios de neutralidad e imparcialidad, debe actuar de manera equitativa para defender las libertades de religión y creencias de todos;
  3. – Pide a las instituciones europeas que establezcan un estado de las violaciones de los derechos humanos en todo el mundo que incluya violaciones de la libertad de creencias, incluido el derecho a la blasfemia y la persecución física, moral e intelectual de los apóstatas no creyentes, ateos y librepensadores;
  4. – Propone la creación de un foro inter institucional para promover el intercambio de buenas prácticas con respecto a la libertad absoluta de conciencia en todo el mundo;
  5. – Pide que todos los acuerdos celebrados por la Unión Europea con terceros países contengan un elemento vinculante sobre el respeto de los derechos humanos y, en particular, la libertad de creencias.

Declaración de la Alianza Masónica Europea (AME) para promover la neutralidad e imparcialidad de la acción pública europea.

 Un contexto europeo bajo tensión

Dentro de la Unión Europea, entre los Estados miembros y los territorios como en las relaciones con terceros países, las tensiones son numerosas. El proyecto europeo que tiene como objetivo trascender el conflicto en una paz estable se ve afectado tanto en su encarnación como en su implementación.

Las tragedias humanas derivadas de guerras, desestabilizaciones geopolíticas o económicas, cambios climáticos, migraciones sufridas, así como problemas económicos y sociales, juegos medioambientales, desafíos tecnológicos… se juntan para poner el proyecto europeo a prueba. La acción pública europea es particularmente examinada, evaluada y, a veces, cuestionada o instrumentalizada más allá de los debates necesarios inherentes a la vida democrática.

La legitimidad de la acción pública europea se pone en tela de juicio en un momento en que podría ser particularmente significativa. Por paradójica que pueda ser esta situación, encuentra su origen en las afirmaciones que fijan los intereses en “a favor” o “en contra” de la Unión Europea, desafiando los compromisos que Europa podría o debería asumir para enfrentar estos desafíos. Para deshacerse de las invectivas incapacitantes, proponemos trabajar en la acción pública europea.

Así, movilizados a favor de una Europa de proyectos humanistas, las obediencias masónicas europeas reunidas dentro de la Alianza Masónica Europea (AME) no se configuran como grupos de presión y no expresan opciones políticas partidistas. No actúan como un organismo social intermedio europeo y no formulan una solicitud para ellos o sus miembros.

Sin embargo, la AME no interfiere en la acción pública europea, pero acoge con satisfacción su fundamento sobre la base de los valores fundamentales de la Carta de los Derechos Fundamentales y pide la aplicación de los principios de neutralidad e imparcialidad como fundadores de nuestra “unidad en la diversidad”.

 

Neutralidad e imparcialidad de la acción pública, dos nociones distintas pero complementarias y acumulativas en apoyo de los valores europeos.

En varias ocasiones, el Consejo de Europa ha trabajado por la neutralidad e imparcialidad de la acción pública.

Estos conceptos se reflejan en la garantía del ejercicio de los principios de “libertad de pensamiento, de conciencia y de religión”, las disposiciones del artículo 9 del Convenio Europeo de Derechos Humanos y el principio de no discriminación aplicado particularmente al sexo, raza, color, idioma, religión, opinión política o cualquier otra opinión, origen nacional o social, pertenencia a una minoría nacional, fortuna, nacimiento o cualquier otra situación De acuerdo con lo dispuesto en el artículo 14.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en su guía sobre las disposiciones del artículo 9 del CEDH, libertad de pensamiento, de consciencia, de creencia y de religión, define su alcance tanto para la acción pública como para proteger las libertades individuales.

Además, como en el caso del derecho internacional humanitario, los Convenios de Ginebra y los principios de la Cruz Roja adoptados en 1986, debe tenerse en cuenta el carácter neutral e imparcial de la acción pública “Para mantener la confianza de todo, abstenerse de participar en hostilidades y, en todo momento, en controversias de carácter político, racial, religioso e ideológico”. Además, “no se hace distinción de nacionalidad, raza, religión, condición social o afiliación política”.

Del mismo modo, la Unión Europea tiene bases idénticas, en particular los artículos 10 y 21 de la Carta de los Derechos Fundamentales. Estos principios se expresan incluso explícitamente en las disposiciones del artículo 214-2 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE) “Las operaciones de ayuda humanitaria se llevarán a cabo de conformidad con los principios del derecho internacional y los principios de imparcialidad, de neutralidad y no discriminación.

Sin embargo, la Unión Europea se abstiene de presentar estos principios de neutralidad e imparcialidad de la acción pública y aplicarlos a todas sus acciones. Es obvio que esta deficiencia debilita su legitimidad para actuar y en la realización concreta de sus objetivos.

 

Neutralidad e imparcialidad para dar fuerza y ​​vigor a la acción pública europea.

En el presente caso, esta cuestión va más allá, sin negarlo, de la cuestión de las relaciones entre la UE y las religiones relacionadas con las disposiciones del artículo 17 del Tratado TFUE. En ausencia de competencia religiosa comunitaria, no le corresponde a la UE ir más allá de “un diálogo abierto, transparente y regular con estas iglesias y organizaciones”. Sin ambigüedades, las cuestiones religiosas son derechos nacionales. (Declaración 11 anexa al Tratado de Amsterdam).

Por lo tanto, para el AME, se trata de dar fuerza y vigor a la acción pública europea afirmando, como se menciona en el preámbulo de la Carta de los Derechos Fundamentales, que la UE “pone a la persona en el centro de su acción“. Por lo tanto, las acciones de la Unión Europea están destinadas a centrarse en el individuo y superar los excesos del comunitarismo.

En consecuencia, proponemos dar un significado y un contenido concreto a la aplicación de los principios de neutralidad e imparcialidad dentro de los 3 ejes de la acción pública europea:

– Para todas las acciones de la UE en favor de la paz y la concordia social: el preámbulo del Tratado de la UE (TUE) recuerda que la UE tiene la intención de “promover la paz, la seguridad y el progreso en Europa y en el mundo “y el artículo 3 establece que la UE promueve “la paz, sus valores y el bienestar de sus pueblos”.

– Para garantizar la igualdad entre los ciudadanos y el ejercicio del Estado de derecho: de conformidad con lo dispuesto en el artículo 20 de la Carta de los Derechos Fundamentales, “todas las personas son iguales ante la ley“.

Del mismo modo, el artículo 2 del TUE establece que “la Unión se basa en los valores del respeto a la dignidad humana, la libertad, la democracia, la igualdad, el estado de derecho y respeto a los derechos humanos”. Además, el artículo 9 del Tratado exige que “en todas sus actividades, la Unión respete el principio de igualdad de sus ciudadanos, que reciben la misma atención de sus instituciones, organismos y organismos”.

– Para una acción pública efectiva y legítima: el TUE afirma esta necesidad en su preámbulo “deseoso de reforzar el carácter democrático y la eficiencia del funcionamiento de las instituciones”, y tambien por las disposiciones del Artículo 13-1 “La Unión tiene un marco institucional para promover sus valores, perseguir sus objetivos, servir sus intereses, los de sus ciudadanos y los de los Estados miembros, y garantizar la coherencia, la eficiencia y la continuidad de sus políticas y acciones”.

Además, las disposiciones del artículo 17, apartado 1, del TUE otorgan a la Comisión Europea la promoción del “interés general de la Unión”. A pesar de todas sus prerrogativas, está obligado a abstenerse de cualquier acción específica para una comunidad, religión, etnia … como tal. ¡Los medios disponibles para la UE se concentrarán en iniciativas que sean útiles para todos!

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