Gran Logia Simbólica Española

SAN SEBASTIÁN REHABILITA A LA MASONERÍA

Pleno del Ayuntamiento de San Sebastián en que se aprobó la Declaración de Honorabilidad de la Masonería

El Ayuntamiento donostiarra aprueba una declaración institucional, impulsada por la Logia Altuna nº 52, de la GLSE, reconociendo la “honorabilidad” de la Masonería y su gran papel histórico en la ciudad. Este es el texto completo:

 

Hace tres siglos, la Masonería se atrevió a soñar un ideal para la humanidad, sostenido sobre principios muy sencillos: el derecho al libre pensamiento, el reconocimiento de la igualdad de todos los seres humanos y el deber del respeto y la tolerancia mutuas. Así se formuló el famoso trilema liberal masónico: Libertad, Igualdad, Fraternidad. La libertad de conciencia y de pensamiento, que sumerge a todo ser humano en la aventura de conocerse y construirse a sí mismo; el reconocimiento de la igualdad en derechos y deberes de todos, más allá de los diferentes credos, clases sociales, razas, ideas políticas o naciones; y el respeto y la tolerancia fraternal hacia el otro en todos los ámbitos, es decir, el respeto hacia la dignidad humana.

Un hecho menos conocido por el público es que las tradiciones masónicas vasca y guipuzcoana, y más concretamente la donostiarra, son también muy antiguas. La primera Logia masónica surge en nuestra ciudad en 1809, con el título de “Los Hermanos Unidos de San Sebastián”, y a finales del siglo XIX también encontramos Logias en Irún, Pasajes, Tolosa y Deba. A partir de ese momento fueron apareciendo en Donostia de forma intermitente otras muchas logias, como “La Cosmopolita Fraternal Nº 30”, fundada en 1870; “La Aureola Guipuzcoana Nº 66”, creada en 1881; “La Providencia Nº 280”, en 1890, y “La Paz Nº 97”, constituida en 1891, por citar solo a las más destacadas. A principios del siglo XX encontramos en San Sebastián la Logia “Progreso Nº 289”, fundada en 1902, la Logia “Anatole France Nº 29”, constituida en 1925, y por fin la “Logia Altuna Nº 15”, que trabajó en nuestra ciudad entre 1932 y 1936, momento en el que fue cerrada por la entrada de las tropas sublevadas en la ciudad. Fue la última logia donostiarra que existió antes de la dictadura.

Los HH.·. de la R.·. L.·. Altuna nº 15

Tanto la Logia Altuna Nº 15 como muchos de los miembros que la componían fueron singulares y merecen una especial mención. Por un lado, por sus importantes aportaciones a la sociedad donostiarra de la época, y por otro lado, por la brutal represión que sufrieron después de la guerra civil por parte del infausto Tribunal de Represión de la Masonería y el Comunismo. Hay que decir que a ella pertenecieron donostiarras de toda condición, como abogados, comerciantes, arquitectos, miqueletes, funcionarios, de todos los partidos políticos democráticos de la época.

Por citar solo a los más importantes, tenemos a José Martínez de Ubago, que fue Alcalde de nuestra ciudad desde 1935 a 1936; Mariano Doporto Machori, Director del Observatorio Meteorológico de Igueldo desde 1927 a 1936, y que tras el exilio llegó a ser Director del IMS (Irish Meteorological Service); Willy Koch, conocido fotógrafo y cónsul de Alemania en Donostia; Eugenio Muñoz Mena, famoso químico en el exilio mexicano; Fermín Vega de Seoane, dirigente de Izquierda Republicana, y Elías Marqués, pastor de la Iglesia Evangélica ubicada en Villa Evangélica en Miraconcha, (lugar donde se reunía la logia) y probablemente uno de los fundadores de la misma.

Durante la dictadura, los masones fueron culpados de todos los males de nuestro país y se les impuso todo tipo de represión (física, con fusilamiento o cárcel, depuración profesional y económica con incautación de bienes, etc). Incluso habiendo sido fusilados, sus familias fueron castigadas con incautaciones y multas ruinosas, por decisión de los tribunales especiales que trasladaron a las familias las responsabilidades políticas del difunto.

Franco y Millán Astray

Ante esta situación de persecución y deshonra de la Masonería y sus principios, la Memoria Histórica se nos aparece como un deber. No debemos olvidar la historia a riesgo de que se vuelva a repetir. El infausto Tribunal de Represión de la Masonería y el Comunismo fue un monumento a la infamia. Recuperar las atrocidades cometidas en su nombre es una obligación, para limpiar el buen nombre de aquellos masones sepultados bajo toneladas de basura propagandística. Hombres intelectualmente cultivados y socialmente prominentes, no solo por su posición social sino por su intachable actitud ciudadana y su contribución a los valores de la sociedad democrática, fueron acusados, juzgados y condenados por unos delitos absurdos, además de resultar vejados hasta límites insospechados. Fueron también obligados a retractarse de sus ideales con amenazas a sus familias, condenados a la indignidad en forma de miseria, al ser multados con cantidades impagables e inhabilitados para ejercer sus profesiones.

La recuperación de la Memoria Histórica no debe ser en ningún caso un acto de venganza. Bien al contrario, debe ser una iniciativa carente de sectarismo y abierta a la reflexión sobre la maldad de la violencia y del odio. Apoyándose en la Verdad, la Justicia y la Reparación como pilares fundamentales, debe convertirse en un monumento a los valores de la Democracia, la Tolerancia, la Convivencia y la Racionalidad, frente a los contravalores fascistas del fanatismo, el dogmatismo, la intolerancia y el desprecio al diferente. Un camino para que resplandezca la luz de la Memoria de aquellos que fueron salvajemente perseguidos física, económica, jurídica e intelectualmente, y cuya dignidad debe elevarse hoy por encima de la infamia vertida sobre ellos durante años.

El descrédito sistemático de 40 años de dictadura ha pasado una enorme factura al buen nombre de la Orden Masónica, que aún se hace sentir en la sociedad española, vasca y donostiarra. Los masones son uno de los colectivos más olvidados como víctimas del franquismo. Otras organizaciones sociales, políticas y sindicales han podido recuperar su patrimonio y sus miembros han sido objeto de público reconocimiento. Pero no los masones, que han visto como la llegada de la democracia no ha supuesto una recuperación completa de su honorabilidad.

El Gran Maestre de la GLSE y las Tres Luces de la Logia Altuna nº 52, ante el monumento en homenaje a los masones represaliados por el franquismo, inaugurado en San Sebastián en 2018

En este sentido, impulsados por la Gran Logia Simbólica Española,  se han dado acuerdos institucionales en varios Ayuntamientos: Madrid, Sevilla, Córdoba, Santa Cruz de Tenerife, Santa Cruz de la Palma, Cádiz y Ronda entre otros.

Por tanto, el Ayuntamiento de Donostia-San Sebastián acuerda aprobar la siguiente:

 

DECLARACIÓN INSTITUCIONAL

 

  1. Que el Excmo. Ayuntamiento de Donostia-San Sebastián condena la persecución llevada a cabo por la dictadura del general Franco contra la Masonería en nuestro país, mostrando nuestra repulsa a aquellos actos deleznables llevados a cabo en el marco de la Ley para la Represión de la Masonería y el Comunismo.
  2. Que el Exmo. Ayuntamiento de Donostia-San Sebastián, reconoce la honorabilidad de los principios inspiradores de la Masonería y de la institución en sí, con el deseo de que cese el sufrimiento de quienes aún hoy soportan persecución, sanciones, condenas penales, exilio o son ejecutados por razón de la defensa de la Masonería y de sus ideales  democráticos.
  3. Que se reconozca la importancia que esta institución tuvo en nuestra ciudad en momentos destacados de nuestra historia.

En Donostia-San Sebastián, 22 de marzo de 2019.

 

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